Ying y Yang

Ésta es la historia de dos bebés que encontramos con 4 días de vida. Estaban dentro de un  contenedor de basura, liados en un trapo mojado dentro de una bolsa llena de agua y recubierta de otras dos bolsas. Una amiga que pasaba por la zona escuchó unos maullidos desesperados en el interior del contenedor y no dudó en meterse dentro para averiguar de dónde venían. Cuando abrió la bolsa, que pesaba mucho, se  quedó horrorizada. No daba crédito. Era un milagro que los bebés aún estuviesen con vida!  Aunque, por muy poco, porque sus cuerpos estaban algo hinchados y tenían dificultad respiratoria por  haber tragado tanta agua.

Una compañera de la asociación se hizo cargo de ellos. Aunque estaban débiles, empezó a alimentarlos con biberón y los gatitos iban recuperándose. A la semana el cuerpecillo de la pequeña Ying, no pudo aguantar más debido a las secuelas de su abandono y de la noche a la mañana nos dejó. Sus órganos estaban ya muy debilitados.

Yang quedó solo,  pero le pusimos un muñequito al que se abrazaba y salió adelante con muchas ganas, era como si el alma de su hermana ahora estuviera con él todavía.

Cuando Yang tenía un mes llegaron otros bebés lactantes. Había que alimentarles cada dos horas y estimularlos, como hicimos con él. No sabemos como, pero el pequeño se puso manos a la obra ayudándonos hasta límites insospechados… Les daba calor, mimos, cobijo, seguridad… ¡¡¡Fue impresionante!!!

Yang es un muñequito negro maravilloso que la única secuela que tiene de aquel mal comienzo es que le da terror el agua. Por lo demás, es un gato feliz y dulce… a veces un poco piraña jeje

Ha sido adoptado por una familia que supo de su caso desde el primer día que fue rescatado, una buena amiga de quien los sacó del contenedor. Impactados por la fuerza y magia de Yang no dudaron en adoptarlo, y darle el mejor hogar para crecer feliz junto a su nuevo hermano Mimiau. Nos cuentan maravillas de este enano (aunque ya no lo sea) y nosotras lo sabemos, somos las abuelas orgullosas de su ¨nieto¨.

Esperamos que sean muchos años lo que podamos ver a Yang creciendo y coloreando el mundo como sólo él sabe hacerlo.