Peque, la perra más solidaria con los animales…

Historia contada por Delfi, compañera de Solidarias   

Granada, principios de febrero de 2016. Me llega un aviso, una perrita necesitaba acogida URGENTE.

Su historia es triste y desalmada, como la de tantos podencos. Muchos son abandonados a su suerte, pensé que quizá Peque se escapó por fortuna y se quedó asustada en una rotonda cercana a Granada. Su cuerpo se iba haciendo cada vez más pequeño y tenía menos fuerzas.

Después de 2 meses yendo a diario a alimentarla con fracaso absoluto en su captura (ya que la pequeña tenia PÁNICO a los humanos, a TODOS) consiguieron que Peque entrara en la jaula. Fueron días muy difíciles, con segundos que parecían años, muchas noches en vela y muchísimos gastos veterinarios. La eterna pregunta de qué hacer con ella… por suerte no hicieron caso al veterinario que la atendía, que sugirió dormirla y sacrificarla. Sus rescatadoras se negaron y por supuesto cambiaron de clínica.

Eligieron mantener viva la esperanza  luchando por ella, y lo consiguieron. La pequeña podenca decidió sumarse a la lucha y aferrarse a la vida.

Peque dio mucha guerra…y volvió a nacer. Pasó por varias casas de acogida hasta que llegó a la mía, y comenzó nuestra historia juntas.

Llegó con todos los miedos. Era imposible soltarla un segundo de la correa porque huía, con pánico a las personas, a las pelotas, a los ruidos, a los niños, era totalmente incompatible con gatos… con la triste colección de traumas de un podenco maltratado.

El tiempo pasaba y nadie preguntaba por ella. Inevitablemente se iba uniendo más a su nuevo compañero Tuky (mi perro) y abriéndose al mundo. Peque pasó a ser amiga incondicional de todo animal que entrara a casa  ¡Incluidos humanos! Ni os cuento que es mi gran amiga, mi inseparable compañera…Ya no existe miedo en ella, ya no lleva la marca en sus ojos de un pasado cruel.  Ahora solo hay en su mirada vida y felicidad. Esta Peque decidió ayudar con los cachorros lactantes que acogí en casa, los besaba, les daba su calor y cariño. Velaba conmigo por ellos durante la noche  y a los que se han ido, los acompañó hasta el último instante. También me ayudó con los perros acogidos que llegaron tan apaleados y miedosos como ella,  les hizo volver a confiar y a creer en los humanos. Es una perra incondicional, fiel y mágica…

De repente estábamos a Febrero de 2017 y había pasado ya un año conmigo. NADIE PREGUNTÓ NUNCA. Tuky y ella eran inseparables, seria injusto y egoísta distanciarlos. Dónde iría ahora? y si no se adaptaba? y si Tuki se deprimía?…. infinitas preguntas. Todas las respuestas me dieron la clave, Peque no se iba a ningún lado, se quedaba con nosotros!

Así que ahora sí que puedo decir que este pequeño ser de luz infinita estará conmigo para siempre. Gracias Peque por haber llegado a nosotros, gracias por habernos enseñado lo que significa luchar y superarse, sobre todo, gracias por enseñarnos lo que es ser feliz y hacer feliz a los demás.

Te queremos siempre. Tuky, Delfi y todos los corazoncitos a los que has ayudado, llenado y enseñado a latir nuevamente con confianza.