Lune, un gato de la Luna

La historia de Lune empieza en un descampado.

Una amiga nos avisó de que había visto a un gato muy sociable y muy sucio en una zona peligrosa, así que fuimos a por él. Nos costó un poco cogerlo, por un lado quería dejarse atrapar pero aún tenía miedo al humano y no lográbamos tocarlo, estaba muy alerta a todos los movimientos. Al final lo cogimos.

Lune tiene heterocromía, o sea un ojo de cada color (amarillo y azul). Además de ser espectacular por grande y bonito, sus ojos te hipnotizan. Lune en seguida se sintió cómodo cuando fue acogido en casa de una compañera de la asociación. Nunca tuvo un problema con él… pura calma el pequeño Lune.

Antes de acogerlo nosotras, una señora que alimentaba a esta colonia  había publicado fotos de él pidiendo una adopción. Un chico de Marbella se había enamorado de él y quiso adoptarlo. Así que se puso en contacto con nosotras y empezamos el protocolo de test, vacunas y esterilización. Todo salió perfecto.

Llegado el momento, vinieron a recogerle y se fue a Marbella con una nueva familia maravillosa humana y gatuna.

Desgraciadamente los nuevos hermanos gatunos de Lune no lo aceptaban del todo en su manada. Así que Lune, aún siendo un cielo de gato, empezó a marcar la casa con un olor muy fuerte…cosas de gatos! La situación se hizo insostenible. Es verdad que estas cosas no suelen pasar,  pero cuando pasan hay que tomar medidas.

Hablamos con la familia de Lune casi a diario buscando soluciones,  pero finalmente decidimos traerlo de vuelta a Granada.  Volvió a la casa donde había estado antes, y actuó como si no se hubiera ido nunca, no dejaba de ronronear y de restregarse entre las piernas.

A principios de abril nos sale una adopción para nuestro querido gato lunar, pero sería para después del verano. Así que se quedó con su familia de acogida y se fue de vacaciones con todos ellos a Alicante, allí le esperaban además dos perros y un agaporni.

Finalmente su mamá de acogida y compañera de la asociación, decidió que Lune era ya parte de su clan y lo adopta definitivamente. Lune se queda en la familia de “solidarias”.

Su familia está locamente enamorada de él, se deja besar y rebesar. Lune es un verdadero gato-cojín lleno de amor que básicamente como y duerme. Nos cuentan que no hay gato como él, no hay gato más especial, más bueno, más sobón y más ñoño. Claro viene de la luna!

Se pasa el día durmiendo.  Si te ve caminando por la  casa, te lleva de forma seductora hasta  la cocina y te pide que le rellenes el cacharro de comida. Cuando tocan a la puerta, el va a recibir a los invitados con el corazón abierto de par en par… está hecho todo un anfitrión. Parece que se ha hecho amigo de Lufi, una pajarita bastante marimandona que también vive en la casa. Parece que Lune se hubiera criado con todos ellos, está totalmente integrado en la ¨manada perri-gatuna-pajaril-humana¨.