Los amigos de Oliva

17 galgos rescatados

El pasado 5 de marzo, nos llega un aviso de una galga tirada en la carretera por un pueblo de Granada, la llevaban a nuestro veterinario. Una de nuestras compañeras se ofreció a acoger a la perrita en casa, la llamó Oliva. En el veterinario se hicieron varias placas y se vio que tenía un perdigonazo en la columna vertebral, de ahí que estaba inmóvil del cuarto trasero. Habría que hacer un TAC para saber que tipo de lesión era y si podría ser operada.  Su barriguita estaba llena de huesos, con eso la alimentaban, confiamos es que eso no daría problema y de ser así se le trataría. Miraron que tenía chip y llamaron, nosotras queríamos la cesión de la perra inmediatamente o le denunciaríamos por el estado en el que venía. El tipo accedió a dárnosla y a pagar los gastos de ese día en el veterinario.

Oliva llegó a una casa llena de cariño, nos cautivó a todos, su mirada, su forma tan graciosa de comer… Se hacía todas sus necesidades encima y su mama de acogida se deshizo en cuidados y amores.

Empezamos a difundir por las redes sociales el caso de Oli y pedimos colaboración ya que no teníamos un céntimo para este caso, la ayuda llegó de todas partes de España, fue super emocionante!! en tiempo récord teníamos el dinero necesario para hacerle el TAC, así que contactamos con un hospital en la ciudad que tiene la maquinaria.

El día 9 llevamos a nuestra pequeña al hospital, 13h. Pasaríamos en la tarde a recogerla. Así que nos relajamos esperando que llegara el momento de ir a recogerla, imaginando ya el tipo de familia que sería feliz con Oli, en el caso de que no pudiera andar, que tipo de carrito le buscaríamos… pasara lo que pasara, estábamos preparadas.

Cuando llegó el momento, volvimos al hospital y el neurólogo nos dijo que Oli no volvería a andar, que el perdigón estaba alojado justo en la médula, que había tenido la mala suerte de que éste entrara por uno de los huequitos de la columna y estaba justo en medio, pero que no tendría porque dar problemas, solo que no caminaría. Nos dijeron que había tenido vómitos y diarrea muy amarillenta por lo que nos pedía que dejásemos en observación a Oli, no la veían muy bien, accedimos claro, es un buen hospital.

Fuimos a hospitalización a verla antes de irnos, Oli estaba con diarreas con sangre, la imagen que vimos nos hundió. Ni los médicos sabían que estaba pasando, tenía mucha fiebre!!!! Oli empezaba a irse.

La lavamos y con paños de frío conseguimos bajar la fiebre, no entendíamos nada y el pronóstico era malísimo. Pasamos una de las noches más horribles, no sabíamos si ella llegaría al día siguiente, a las 8am del día 10, nos llamaron, había pasado la noche pero la situación era muy mala, vocalizaba, las pupilas estaban totalmente contraídas, no controlaba esfínteres. Llamamos a nuestro veterinario y fue para el hospital junto a dos de nuestras compañeras, con ellas vivió Oli. A las 14h decidimos que era mejor dormirla, y Oli se fue abrazada a la persona que la cuidó los pocos días que tuvo de felicidad en su vida, se fue rodeada de cariño.

Nos llegaron informaciones de que la misma persona que tenía a Oliva, tenía más galgos de los que iba a deshacerse, así que exigimos que nos los cediera, ya que sabíamos como estaban, personas de la zona nos habían mandado vídeos de muchos galgos hacinados en un chambao lleno de mugre.

El tema de Oli ya estaba haciendo ruido en las redes sociales y ellos lo sabían, así que con la intermediación de nuestro veterinario se acordó el tema y el lunes 12 varios de nuestros compañeros fueron al pueblo con tres coches y trajimos a los perros. Nos dio 17 galgos en unas condiciones miserables, heridas por todos sitios, escuálidos la mayoría, llenos de pulgas y garrapatas, con diarreas… los animales JAMÁS habían sido atendidos, habían sido maltratados. 12 hembras y 5 machos.

Encontramos una residencia donde podíamos meter esa noche a 15 de los perros, 2 podía ser acogidos por gente cercana a nosotros. Llegaron aterrados, no entendían nada… Nos hicieron un precio especial y sobre todo nos animaron mucho, porque ni nosotras podíamos creer todo esto.

Antes de morir Oliva, le prometimos que salvaríamos a los demás y es de ley cumplir las promesas que se hacen especialmente, si es a una perra tan mágica y valiente como nuestra galguita.

Por redes pedimos ayuda y mucha gente respondió a nuestro llamamiento. El día 13 subimos a la residencia a revisar a todos perros y sacamos a 4 más a casas de acogida, los que vimos con las heridas más feas. Todos estaban tan mal que nos fuimos a por los más urgentes, los lavamos, desparasitamos y los llevamos al veterinario, se hicieron curas, apuntamos los tratamientos y siguen en estas casas maravillosas donde les están enseñando que no todos los humanos son malos y que nadie quiere hacerles daño.

Los perros se orinaban en los comederos porque no sabían para lo que eran. Es curioso verlos comer en pequeños montoncitos de pienso que se les pone en los cheniles y comen todos juntos, sin el más mínimo problema, es simpático ver como juntan las trufitas para comer.

Fueron 4 meses frenéticos, pero finalmente los 17 galgos fueron adoptados por maravillosas familias. Tenemos un grupo de whatap en el que todos los adoptantes nos van contando cosas y se ha hecho un grupo de gente que sin conocerse han llegado a ser como una familia, la familia de los #17galgos.

En octubre de 2018 perdimos a Miel, una de las galguitas. Se asustó al salir del coche y se escapó, terminó en la autovía atropellada aunque tanto su familia, como la policía local hicieron de todo por traerla sana a casa, finalmente no se pudo… y la llevamos en el alma… al menos ella se fue sabiendo lo que era ser amada… miles de galgos y podencos siguen siento maltratados por cazadores sin que las leyes se endurezcan.

A día de hoy seguimos a la espera de juicio y esperamos una sentencia ejemplar.

Este es el evento de Facebook donde están las actualizaciones diarias desde que empezó este caso:

https://www.facebook.com/events/1553794118049418/

La nueva vida de nuestros galguitos!

Así llegaron… así están!!!